sábado, 27 de marzo de 2010
COMO VEO YO LOS TERREMOTOS....
Pues bien, está presente la teoría de que los estados unidos cuenten con un arma que permita enviar una onda a la atmósfera terrestre, y que a traves de satélites, esta onda vuelva con gran exactitud, provocando ciertos movimientos tectónicos, a primera vista, esta teoría parece descabellada, pero si tenemos en cuenta la estratégica posisión geográfica que tiene Haití, esta teoria va tomando forma, ahora bien, sabemos que a partir del terremoto, han llegado muchas personas a prestar ayuda, y entre ellas, la presencia militar norteamericana, quienes comenzaron a administrar, y casi que a mandar en el país caribeño.
Viendo esto, puede que si halla algo de cierto en esta teoría del arma, y es que los Estados Unidos, a través de la historia nos han demostrado, su gran ambisión por tomar dominio, de muchos paises, y no es de extrañar que este sea uno de esos casos.
En fin, hasta el momento no se ha demostrado nada, pero es muy posible la existencia de dicha arma y se hace necesario realizar una investigacion a fondo que permita establecer la verdad.
Pasándonos a otro lugar de latinoamérica, nos encontramos con el otro gran terremoto que ocurrió este año, el de Chile, que pese a que fue 50 veces mayor que el de Haití, no se comparó en daños con el de esta isla caribeña, pero es que teniendo en cuenta la pobreza, la falta de comunicaciones, las fallas de infraestructura, de Haití no era de extrañarse este catastrófico resultado, en cambi en chile donde las condiciones son mucho mejores, no se presentaron tantas pérdidas, esto nos muestra lo que puede hacer la desigualdad, entre un país y otro, y nos hace tomar conciencia de lo importantde de una repartición equitativa, de lo necesario que se hace el apoyo a estos paises para que catástrofes naturales como estas no sean tan desastrosas para la población...
....QUE PASÓ EN CHILE...
El Terremoto de Chile de 2010 fue un fuerte sismo o seismo ocurrido en la región del Bio Bío, a las 06:34:17 (UTC), 03:34:17 hora local, del 27 de febrero de 2010, con una magnitud de 8,8 MW, resultando en alerta de tsunami para las costas de Perú, Chile, Ecuador, y siendo el segundo mayor terremoto en veinte años, tras el de Sumatra en 2004 y muchísimo más intenso que el último terremoto ocurrido en Haití.
La Presidenta Michelle Bachelet ha decretado zona de catástrofe a la franja entre la V y la IX región.
El epicentro sucedió en la costa de la Región del Bio Bío, aproximadamente 90 kilómetros al noroeste de Concepción, Chile y a 59 kilómetros de profundidad bajo la corteza terrestre El sismo ocurrió a las 3:34 AM hora local, y Santiago y Valparaíso fueron estremecida por más de dos minutos y medio, según se reportó.
Terremoto en Chile 2010
Existió inicialmente una alerta de tsunami para Chile y Perú. La advertencia luego se extendió a Ecuador, Colombia, Antártida, Panamá y Costa Rica, y posteriormente, a todas las costas del Océano Pacifico.
Además se esperaba un tsunami en las costas de Hawái alrededor de las 11:05 horas (UTC-10), sin embargo no ocurrió lo que se esperaba y se canceló la alerta de tsunami, luego de que sólo llegara a las costas de Hawái con un metro de altura.
Las ciudades grandes más devastadas fueron las de Concepción, Curicó, Talca y Rengo.
El balneario chileno de Dichato fue devastado, tras tsunami por terremoto. El mar avanzó 400 metros y destruyó casas y cabañas.
....ALGO DE ANÁLIS DEL TERREMOTO EN HAITÍ...
Haití es un país profundamente dividido, y no precisamente por las grietas que ha dejado el seísmo. Sobre las colinas de Petionville se alzaban hasta esta semana espléndidas casas de tres pisos construidas con materiales de primera calidad y antenas parabólicas apuntando hacia Miami. En esa ciudadela afrancesada, vivían las 630 poderosas familias con las que la tiranía de los Duvalier se repartieron la riqueza del país desde los años ’50. Al pie de esas colinas en la que se alza la ciudadela de los ricos, se encuentra Cité Soleil, una villa miseria construida con chapas y cajas de cartón, que es la contracara de Petionville. Cuando uno camina por los tortuosos pasajes de este laberinto de chapa, cartón y seres humanos que conforman Cité Soleil, el aire se pone espeso. Lo que allí se respira no son sólo los hedores de la fruta y la comida al sol, ni tampoco el perfume de los escasos árboles de mango y almendro que han sobrevivido a la tala, sino el olor de la miseria. “Haití es un Estado anárquico y prefeudal, donde pocos consiguen todo y muchos no consiguen nada”, escribe el norteamericano Herbert Gold en su libro titulado La mejor pesadilla sobre la Tierra. Haití es hoy un país donde, según el mejor estudio disponible, cerca de 75% de la población “vive con menos de 2 dólares al día, y el 56% –cuatro millones y medio de personas– vive con menos de 1 dólar diario”. En Haití la vejez no es un pecado ni un delito pero la expectativa de vida es de 52 años para los hombres y 55 para las mujeres. Es como si no supieran qué es la vejez porque ningún haitiano llega a la edad necesaria para poder contar de qué se trata.
Haití es un país profundamente dividido, y no precisamente por las grietas que ha dejado el seísmo. Sobre las colinas de Petionville se alzaban hasta esta semana espléndidas casas de tres pisos construidas con materiales de primera calidad y antenas parabólicas apuntando hacia Miami. En esa ciudadela afrancesada, vivían las 630 poderosas familias con las que la tiranía de los Duvalier se repartieron la riqueza del país desde los años ’50. Al pie de esas colinas en la que se alza la ciudadela de los ricos, se encuentra Cité Soleil, una villa miseria construida con chapas y cajas de cartón, que es la contracara de Petionville. Cuando uno camina por los tortuosos pasajes de este laberinto de chapa, cartón y seres humanos que conforman Cité Soleil, el aire se pone espeso. Lo que allí se respira no son sólo los hedores de la fruta y la comida al sol, ni tampoco el perfume de los escasos árboles de mango y almendro que han sobrevivido a la tala, sino el olor de la miseria. “Haití es un Estado anárquico y prefeudal, donde pocos consiguen todo y muchos no consiguen nada”, escribe el norteamericano Herbert Gold en su libro titulado La mejor pesadilla sobre la Tierra. Haití es hoy un país donde, según el mejor estudio disponible, cerca de 75% de la población “vive con menos de 2 dólares al día, y el 56% –cuatro millones y medio de personas– vive con menos de 1 dólar diario”. En Haití la vejez no es un pecado ni un delito pero la expectativa de vida es de 52 años para los hombres y 55 para las mujeres. Es como si no supieran qué es la vejez porque ningún haitiano llega a la edad necesaria para poder contar de qué se trata.
Pero esa pobreza es el legado directo del sistema de explotación colonial más brutal de la historia, agravado por decenios de sistemática opresión poscolonial. En septiembre de 1991 el gobierno encabezado por el sacerdote salesiano Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente electo por voto popular en toda la historia de Haití, fue derrocado por un golpe militar encabezado por el general Raoul Cédras. En 1994, los Estados Unidos decidieron restituir al derrocado presidente Aristide por medio de una invasión pactada con los golpistas. El país estaba bloqueado por mandato de la ONU y los golpistas cada vez más desesperados.
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Para borrar las huellas de la participación norteamericana en la dictadura del general Cédras, los infantes de marina estadounidenses se llevaron 160.000 páginas de los archivos de los servicios secretos haitianos. Por cierto, el jefe de estación de la CIA en Puerto Príncipe también era un argentino. El segundo gobierno de Aristide fue la última víctima de la perpetua injerencia estadounidense: fue derrocado en 2004 por un golpe cuyo guión se repitió en 2009 en Honduras. Los bailes del vudú siempre son en redondo para indicar el carácter circular y eterno de la vida y de la muerte. Como la trágica y recurrente historia de Haití…