sábado, 27 de marzo de 2010

....ALGO DE ANÁLIS DEL TERREMOTO EN HAITÍ...

Pobre Haití, conocido por el resto del mundo como la cuna del vudú –una religión que fue bastardeada por Hollywood–, epicentro luego de la mal llamada peste rosa –el sida–, y campeón invicto de la miseria en América Latina, ahora ha sido escogido por la naturaleza para producir uno de sus más mortíferos escalofríos. El terremoto de 7.3 puntos en la escala de Richter es sólo una pálida muestra de lo que puede ocurrir en el planeta con el cambio climático.Tras el devastador terremoto del martes, Puerto Príncipe se ha convertido en un cementerio gigantesco en el que los vivos que duermen a la intemperie, se confunden con los muertos. Con sus contradicciones y desigualdades, con su sobredosis de violencia y de caos, sus tiranos sanguinarios, su elite extraordinariamente insensible, sus políticos corruptos que se intercambian acusaciones de canibalismo, Haití es la parte más oscura y más anarquista del Caribe, más negra incluso que la propia África. Pero también es el país más fascinante y contradictorio del continente.

Haití es un país profundamente dividido, y no precisamente por las grietas que ha dejado el seísmo. Sobre las colinas de Petionville se alzaban hasta esta semana espléndidas casas de tres pisos construidas con materiales de primera calidad y antenas parabólicas apuntando hacia Miami. En esa ciudadela afrancesada, vivían las 630 poderosas familias con las que la tiranía de los Duvalier se repartieron la riqueza del país desde los años ’50. Al pie de esas colinas en la que se alza la ciudadela de los ricos, se encuentra Cité Soleil, una villa miseria construida con chapas y cajas de cartón, que es la contracara de Petionville. Cuando uno camina por los tortuosos pasajes de este laberinto de chapa, cartón y seres humanos que conforman Cité Soleil, el aire se pone espeso. Lo que allí se respira no son sólo los hedores de la fruta y la comida al sol, ni tampoco el perfume de los escasos árboles de mango y almendro que han sobrevivido a la tala, sino el olor de la miseria. “Haití es un Estado anárquico y prefeudal, donde pocos consiguen todo y muchos no consiguen nada”, escribe el norteamericano Herbert Gold en su libro titulado La mejor pesadilla sobre la Tierra. Haití es hoy un país donde, según el mejor estudio disponible, cerca de 75% de la población “vive con menos de 2 dólares al día, y el 56% –cuatro millones y medio de personas– vive con menos de 1 dólar diario”. En Haití la vejez no es un pecado ni un delito pero la expectativa de vida es de 52 años para los hombres y 55 para las mujeres. Es como si no supieran qué es la vejez porque ningún haitiano llega a la edad necesaria para poder contar de qué se trata.

Haití es un país profundamente dividido, y no precisamente por las grietas que ha dejado el seísmo. Sobre las colinas de Petionville se alzaban hasta esta semana espléndidas casas de tres pisos construidas con materiales de primera calidad y antenas parabólicas apuntando hacia Miami. En esa ciudadela afrancesada, vivían las 630 poderosas familias con las que la tiranía de los Duvalier se repartieron la riqueza del país desde los años ’50. Al pie de esas colinas en la que se alza la ciudadela de los ricos, se encuentra Cité Soleil, una villa miseria construida con chapas y cajas de cartón, que es la contracara de Petionville. Cuando uno camina por los tortuosos pasajes de este laberinto de chapa, cartón y seres humanos que conforman Cité Soleil, el aire se pone espeso. Lo que allí se respira no son sólo los hedores de la fruta y la comida al sol, ni tampoco el perfume de los escasos árboles de mango y almendro que han sobrevivido a la tala, sino el olor de la miseria. “Haití es un Estado anárquico y prefeudal, donde pocos consiguen todo y muchos no consiguen nada”, escribe el norteamericano Herbert Gold en su libro titulado La mejor pesadilla sobre la Tierra. Haití es hoy un país donde, según el mejor estudio disponible, cerca de 75% de la población “vive con menos de 2 dólares al día, y el 56% –cuatro millones y medio de personas– vive con menos de 1 dólar diario”. En Haití la vejez no es un pecado ni un delito pero la expectativa de vida es de 52 años para los hombres y 55 para las mujeres. Es como si no supieran qué es la vejez porque ningún haitiano llega a la edad necesaria para poder contar de qué se trata.

Pero esa pobreza es el legado directo del sistema de explotación colonial más brutal de la historia, agravado por decenios de sistemática opresión poscolonial. En septiembre de 1991 el gobierno encabezado por el sacerdote salesiano Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente electo por voto popular en toda la historia de Haití, fue derrocado por un golpe militar encabezado por el general Raoul Cédras. En 1994, los Estados Unidos decidieron restituir al derrocado presidente Aristide por medio de una invasión pactada con los golpistas. El país estaba bloqueado por mandato de la ONU y los golpistas cada vez más desesperados.

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Para borrar las huellas de la participación norteamericana en la dictadura del general Cédras, los infantes de marina estadounidenses se llevaron 160.000 páginas de los archivos de los servicios secretos haitianos. Por cierto, el jefe de estación de la CIA en Puerto Príncipe también era un argentino. El segundo gobierno de Aristide fue la última víctima de la perpetua injerencia estadounidense: fue derrocado en 2004 por un golpe cuyo guión se repitió en 2009 en Honduras. Los bailes del vudú siempre son en redondo para indicar el carácter circular y eterno de la vida y de la muerte. Como la trágica y recurrente historia de Haití…



TOMADO DE: http://aquileana.wordpress.com/2010/01/18/haiti-entre-el-cataclismo-de-la-miseria-y-la-furia-del-terremoto/



2 comentarios:

  1. en mi opinion estados unidos pudo llegar a causar el terremoto de haiti por que esto le convenia muchisimo ademas de eso estados unidos es capaz de cualquier cosa por su dinero, su poder y sus fuerzas militares entonces el es capaz de crear una tecnologia que crea desastres para internarse en el país del desastre y querer ayudar pero en realidad busca intereses propios

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  2. es algo muy triste que este terremoto halla ocasionado tanta pobreza y destruccion en un país tan pobre como lo es haití, y se hace necesario que todos ayudemos a reparar a las personas y los deños ocasionados

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